viernes, 15 de febrero de 2019

THE BEATLES "Maxwell's Silver Hammer" DEDICADO A MAL EVANS




Mal Evans, fue uno más dentro de el panorama Beatles, sin duda....él fue de todo junto al cuarteto desde asistente para todo, chófer, guardaespaldas, montaba escenarios, de percusionista, toco el piano o como el road manager de The Beatles. Como George Martin fue sin duda el "Quinto" Beatles a Mal sin duda habria que otorgarle el "Sexto" Betales. Tenia más de dos metros de altura y por lo visto era tan grande como buena persona.
Tuvo la desgracia de ser abatido en su apartamento por la policía un 5 de enero del año 1976. En un estado depresivo, desalentado y sometido a fuerte medicación, discutió con su colaborador John Hornie (con quien estaba elaborando su autobiografía) y cogió un rifle de aire comprimido, tras lo cual su novia avisó a la policía, quien entró en el apartamento y le pidieron que bajara el arma, pensando que era real. Medio grogy, Evans siguió apuntando a los policías de Los Ángeles (menudos son los policías de L. A.), quienes le soltaron seis tiros, acertando cuatro.

Un maletín de Evans con grabaciones no publicadas, fotos y memorabilia de los de Liverpool – y que se vino a llamar como los archivos perdidos de Mal Evans-, se perdió durante la investigación policial. En Junio de 2004 salió a la luz una noticia sobre un turista inglés que había comprado en un mercadillo de Melbourne, Australia, Ciudad Real, dicho maletín por 36 dólares, sin saber cuál era su contenido. En Agosto de ese año unos expertos declararon que el contenido era un fake.

Pero el bueno de Mal (qué juego de palabras, ¿eh?) no viene aquí sólo por haber cargado de un lado a otro el VOX AC 100 SDL de George Harrison, o por haber afinado incontables veces el Hoffner 500/1 de Paul, o por montarle un montón de veces la batería a Ringo, sino que además participó en muchas grabaciones de los Beatles: puso su voz en “Yellow Submarine”, tocó el órgano Hammond en “You Won’t See Me”, la armónica en “Being for the Benefit of Mr. Kite!”, la pandereta en “Dear Prudence”, la trompeta en “Helter Skelter”, hizo coros en “You Know My Name (Look Up The Number)” y en la canción inédita “What’s The New Mary Jane” y contó en voz alta los compases en los cortes de la canción “A Day in the Life” (Evans fue también uno de los cinco pianistas que tocaron simultáneamente el último acorde de esta canción). Aparte de eso, presentó a Badfinger a los Beatles, quienes los ficharon para Apple.
Las complicaciones entre los integrantes del grupo se agravaban y la separación ya era un secreto a voces. En ese contexto, Mal Evans pierde protagonismo y se cree que el propio Paul, ocupado en otros menesteres, lo degrada a su condición inicial. En su diario íntimo escribe cuánto le costaba llegar a fin de mes. “Después de tantos años de trabajo sólo tengo 70 libras en el banco”. 
Es asesinado por el teniente Charles Higbie de la división de Homicidios y Robos del Departamento de Policía de Los Angeles”.
Venían siendo días complicados. Una nube de tristeza cubría su vida. Mal estaba incontrolable y violento y en la misma noche en que pretendió quitarse la vida, inesperadamente apuntó con el rifle al policía que, alegando defensa propia, le metió cuatro balazos. Estaba recién separado de Lily y trataba de darle forma a un libro llamado “Living With The Beatles Legend”. 

“Mal Evans era más de Paul que de John”. El primero lo “ascendió”; el segundo le sacó la ficha y lo bardeó. Ninguno de los dos le dio un último adiós.
Había colaborado sin suerte con la banda Power Pop Badfinger, oriunda de Gales, y quiso dirigir el álbum de Keith Moon, Two Sides of The Moon, pero lo echaron por la mala calidad de las grabaciones. De Los Beatles se veía con Ringo para ser nada más que una agradable compañía de borracheras. Los oficiales le habían ordenado soltar la escopeta. Evans se negó. Los disparos lo mataron al instante. Harrison le donó 5.000 libras a la viuda y su hijo Gary. 

Un maletín de Evans con fotos no publicadas y textos donde él reproducía diálogos con Los Beatles se perdió durante la investigación policial. ¿El famoso diario? Hay dos versiones antagónicas al respecto: que ese material era la madre de todas las biografías de los Beatles y que el supuesto diario, lejos de traer anécdotas sabrosas, no era nada del otro mundo.
“Mal era un gran oso adorable”, dijo Paul enterado de la mala noticia. “Si hubiera estado allí habría podido decir: ‘Mal, no seas tonto’. De hecho, cualquiera de sus amigos podría haberlo convencido sin transpirar una gota. Mal no era ningún loco”.


A su entierro no acudió ninguno de los cuatro. Tan sólo Harry Nilsson, que en esa época se apuntaba a un bombardeo.

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